nostalgia.
(Del gr. νόστος, regreso, y -algia).
1. f. Pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos.
2. f. Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida.
La nostalgia es un sentimiento contradictorio. Podemos estar lejos de casa y echar de menos las lentejas que hace nuestra madre y aun así tener la esperanza de volver a comerlas en poco tiempo. Podemos echar de menos a una amiga que se fue a vivir a otro país y tener la esperanza de volver a verla algún día. E incluso podemos echar de menos los tiempos en los que jugábamos a la peonza en la calle con nuestros amigos (lo siento chicos, soy de los 80, aún no quedábamos para jugar al fifa por internet por aquel entonces) y tener la esperanza de volver a hacerlo ahora que las peonzas están de moda de nuevo.
Nostalgia por personas o situaciones pasadas que en primera instancia no son malas. Vamos, en principio nuestra madre no envenenaba nuestras queridas lentejas, nuestra amiga no era una asesina en serie, y las peonzas a las que jugábamos de pequeño no eran pequeñas minas antipersona con las que poder vengarnos de nuestras derrotas en el patio del colegio.
Es nostalgia buena.
Luego está la nostalgia mala. La nostalgia de momentos en los que mucha gente lo pasó mal; momentos vergonzosos de la historia de un país; momentos que cualquier persona con cerebro rogaría que no volvieran a repetirse.
En Ciudad Real hay un pequeño templo a este tipo de nostalgia. A mucha gente le parece su segundo hogar mientras que por otro lado, a unos da risa y a otros pena.

Se llama Casa Pepe y no deja a nadie indiferente.

Como lo oís, compañeros. En la SGAE no sólo se llenan los bolsillos de billetes estafando a los pequeños negocios mediante normas totalmente injustas e inmorales, sino que además, al parecer, se creen en la cima de la cultura. Según leo en 
Así es. La SGAE ha denunciado a la cafetería-pastelería ‘Patet’ de la provincia de Lleida por, según la organización, poner la radio en el local sin pagar la cuota correspondiente. Según el propietario de la cafetería, solo pone música para que a él y a su mujer no se les haga tan pesada la jornada laboral, siendo de 11 horas para esta última.


Según la