Mucho se habla de que las grandes leyendas de la música fueron en su día niños prodigio.
Mozart ya era un virtuoso del piano y el violín a los seis años. Prokofiev componía ópera con nueve. Vangelis componía suites con cuatro años y Booker T. con diez ya tocaba eficientemente el piano, el órgano, el oboe, el saxofón y el trombón. Más o menos como Stevie Wonder, que ciego de nacimiento, con apenas ocho años ya tocaba el piano, la armónica, la batería y el bajo.
Todos ellos son conocidos mundialmente a día de hoy, pero uno se hace la pregunta de si hay realmente niños prodigio en este globalizado mundo. Y al igual que las meigas, haberlos haylos.
¡Se encuentran después del salto!