
Cuando vemos en las noticias la existencia del 016 (teléfono de ayuda a mujeres maltratadas) y el reclamo de su utilización, o cuando nos percatamos de las miles de asociaciones de ayuda a estas mujeres, en ocasiones nos preguntamos, ¿y los hombres?
¿Creen que serían capaces de decirme cuántos hombres han sido asesinados a manos de sus parejas en el año pasado? Más de 30, y lo confieso, he tenido que consultarlo. Pero cualquier persona por la calle, que se fíe totalmente de los medios de comunicación nos dirá que muy pocos o que, incluso, ninguno.
No cabe duda que la cifra es mucho menor, ya que las mujeres asesinadas han sido alrededor de 50 pero, ¿es razón suficiente para no anunciar ni denunciar esas muertes? ¿Es razón suficiente para no proporcionar ayuda psicológica y social a los hombres que sufren maltrato?
Sin embargo, para esto hay una explicación, al menos desde el punto de vista político y social. En el ámbito de la intervención psicosocial se considera la existencia de necesidades sociales y de problemas sociales. La diferencia es muy simple; la necesidad social, como su propio nombre indica es “algo que un colectivo necesita” (en este caso los hombres maltratados); y el problema social es esa necesidad reconocida e identificada por la sociedad. ¿Y cómo se lleva a cabo ese reconocimiento y esa identificación? Exacto, mediante los medios de comunicación.





