In Treatment, la SERIE

13 noviembre, 2011 por JMVT Dejar una respuesta »

¿Qué es una “serie de personajes”?

Se dijo de Lost cuando terminó que los enigmas que planteó la serie y sus consiguientes respuestas eran lo de menos. Que era una serie de personajes y que, por ende, lo importante eran sus historias y sus vidas, y no por qué la dichosa estatua tenía cuatro dedos.

Tonterías.

Una “serie de personajes” es una serie en la que el peso argumental recae completamente sobre los mismos. No trata sobre un departamento de policía resolviendo crímenes o sobre una isla extraña en la que se reúnen un montón de personas. Trataría exclusivamente de esas personas. El entorno es lo de menos. Nada debería haber más fundamental que la historia y evolución de los protagonistas.

Y en eso, amigos, In Treatment no tiene rival a la altura.

 

 

La psique humana, ese gran laberinto casi desconocido, es la protagonista etérea de esta serie encabezada por Gabriel Byrne. Los miedos de los personajes. Sus traumas de infancia. Las relaciones con sus padres o parejas… personas normales y corrientes que necesitan encontrarse o solucionar alguno de los problemas de su vida se dan cita en la consulta de Paul Weston (Byrne), un psicoterapeuta que, al mismo tiempo, se encuentra sumido también en una profunda crisis.

Cada temporada, Paul Weston tiene, entre otros varios pacientes, a los protagonistas que ocuparán el diván al que estaremos atentos día tras día.

Planteada por la HBO como una emisión diaria de lunes a viernes, cada día de la semana está asignado a un paciente en concreto, de modo que podemos disfrutar de la serie tanto en sentido horizontal como en sentido vertical. Esto es, cronológicamente (viendo la serie en el orden de emisión) o por paciente, asistiendo únicamente a las sesiones del personaje cuya historia nos haya llamado más la atención (o descartando la que menos nos haya seducido).

 

 

Cuando en una serie el único escenario es una simple habitación sin ningún tipo de artificio, está claro que todos los esfuerzos deben ir enfocados a los guiones y las actuaciones que les den vida.

Tan solo una linea muy fina separa a In Treatment del teatro. Cada capítulo de veinte minutos transcurre enteramente en la consulta de Byrne, donde presenciamos un fluido diálogo de recuerdos, sentimientos, miradas y silencios entre paciente y doctor que trata de encontrar las luces y sombras del subconsciente del primero.

¿Por qué esa fijación sexual de Laura con Paul? ¿Y los ataques de pánico de Walter? ¿Cómo ayudar a April, que se niega a aceptar una grave enfermedad?

No suelo recomendar In Treatment cuando hablo de series porque, aparte de ser intrínsecamente lenta, cualquiera que lea el último párrafo se preguntará: “¿y a mí qué me importan todas esas cosas?”; y mi cuota de miradas de “qué me estás contando, tío raro” ya es lo suficientemente alta.

 

 

Como decía, los esfuerzos de In Treatment van dirigidos en su totalidad a los guiones e interpretaciones de los mismos (terminantemente prohibido verla doblada). Lo que en un primer momento se presenta como indiferencia (“¿y a mí qué más me dan los ataques de pánico de Walter?”) se torna posteriormente en curiosidad y cariño para con cada paciente.

Los actores, maravillosos todos y cada uno de ellos, hacen que nos creamos al personaje y empaticemos con él desde la primera o segunda sesión a la que asistamos, y al final de cada capítulo, sentiremos verdadera ansiedad por saber sobre qué versará la sesión de la siguiente semana. Harán que nos preocupemos, literalmente, por un personaje ficticio.

Incluso el propio Gabriel Byrne, que acude a su vez a otro psicoanalista para tratar sus propios problemas (el capítulo de los viernes), se nos abrirá por completo de forma que podamos entender y comprender el por qué del comportamiento con su propia familia y pacientes.

 

 

Estos últimos años nos han acompañado grandes series tanto de drama como de entretenimiento (Lost, House, The Wire, Fringe, How I Met Your Mother, Los Soprano…), pero debo admitir que por complejidad y originalidad, In Treatment son palabras mayores.

Ninguna otra serie consigue hacernos sentir tan genuinamente, como lo hace In Treatment, la lástima por la soledad de Sunil, la pena por el comportamiento autodestructivo de Sophie o la repulsión de algunos de los comportamientos de Jesse.

Y aun así, después de todo, semana tras semana, querremos que la terapia les sirva de ayuda a todos ellos para que puedan, si no ser felices, al menos entender ciertos aspectos de su vida que se encontraban ocultos tras una densa niebla. Querremos que les vaya bien.

Y si eso no es una serie de personajes, no sé qué otra cosa podrá ser.

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3 comentarios

  1. A. Cambrils dice:

    Interesante… La verdad es que no la conocía, pero para un psicólogo de pacotilla como yo tiene una pinta estupenda, así que habrá que comenzar a disfrutarla…

    Cada vez valoro más las series o películas “de personajes” como las denominas. The Wire me parece una clara exponente de ello, aunque ahí el contexto tiene tanta influencia como los propios personajes; pero la forma en que está contada resalta de manera clara la realidad vital de cada personaje. Tendré que escribir sobre ella algún día.

    Buen post!

  2. JMVT dice:

    Pues salió hace no mucho un artículo en The Guardian donde le preguntaban a psicólogos y psicoterapeutas cuánto de realismo tenía la serie; y en general, y teniendo en cuenta que es una ficción, estaban bastante contentos con el trato y veracidad dados a la profesión (o al menos al tipo de terapia en concreto que se muestra en la serie).

    http://www.guardian.co.uk/society/2011/apr/26/in-treatment-british-psychotherapists

  3. Annwyn dice:

    Lo has explicado perfectamente, me parece que en Perdidos los enigmas son una parte importante de la historia pero al acabar la serie ¿a quién le importa si algunos se dejaron en el aire? Lo importante era ver la evolución de los personajes, cómo a través de los flashbacks vamos descubriendo por qué cada uno se comporta como lo hace, dándonos cuenta de que muchas veces juzgamos demasiado rápido a las personas sin tener en cuenta lo que pueden haber pasado. Me apunto esta serie para verla.
    Saludos

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