Grandes conciertos (II): Pink Floyd – P·U·L·S·E

15 abril, 2010 por JMVT Dejar una respuesta »

Hace no mucho tiempo inauguraba por aquí una pequeña sección en la que hablar sobre algunos de nuestros conciertos predilectos. En aquel primer post el elegido fue el HAARP de MUSE, no por ser el namberwan (que también), si no porque en apenas unas semanas vuelven a Madrid con su pequeña gira de estadios.

Dicho lo cual, ahora sí, procedamos a hablar sobre el mejor concierto que haya podido disfrutar una persona humana. No. No me refiero al Pequeños grandes conciertos de El Canto del Loco. Ni tan siquiera a la famosa actuación de Ramoncín® en el Viñarock.

pulse

Estoy hablando, claro está, del P·U·L·S·E de Pink Floyd.

Para hablar de Pink Floyd lo primero que hay que hacer es ponerse de pie, pero como escribir de pie es bastante incómodo, no os va a quedar otra que levantaros vosotros de vuestro asiento para leer todo esto.

Pink Floyd es un grupo de rock británico que alcanzó en la década de los 70 la cumbre del mundo y también lo de más allá. Y es que su historia no es una historia breve.

Podría decirse que Pink Floyd nació de la mano de unos estudiantes de la Facultad de Arquitectura de Londres: Nick Mason, Roger Waters y Richard Wright; aunque a decir verdad ya llevaban intentando desde 1964 entrar en el mundo de la música con otros intentos fallidos de banda. Sigma 6, T-Set, Megadeaths, The Abdads fueron algunos de sus nombres. En 1965 Bob Klose, el guitarrista de la formación, abandonaría el barco, por lo que el grupo quedaría finalmente formado por Mason, Waters, Wright y Syd Barrett, un conocido de Roger Waters.

wright

En 1967 publicaron, ya como Pink Floyd, su primer disco, The Piper at the Gates of Dawn, uno de los pilares indiscutibles de la psicodelia británica. Con una popularidad más o menos creciente, la esquizofrenia en desarrollo de Syd Barrett conjuntada con sus excesos con las drogas, terminaron por convertirle en alguien altamente inestable, por lo que la banda decidió sustituirle en 1968 por David Gilmour, un amigo del propio Barrett.

Ese mismo año sacan a la venta su segundo disco, A Saucerful of Secrets, a camino entre la psicodelia de Barrett y la época de experimentación que comenzaría con la llegada de Gilmour a la banda, que llegaría a la plenitud con el álbum Ummagumma (1969).

mason

En los años 70 la experimentación se tornó en rock sinfónico, y dieron a luz a Atom Heart Mother (1970) y Meddle (1971), con Echoes como brillante colofón de 23 minutos.

Fue en 1973 cuando les llega la fama mundial gracias a The Dark Side of the Moon (a día de hoy es el quinto disco más vendido de la historia), fama que continuarían con éxito masivo de crítica y público con Wish You Were Here (1975), Animals (1977) y The Wall (1979).

A estas alturas, Roger Waters ya se había hecho prácticamente con el control creativo de Pink Floyd, hecho que quedó patente con The Final Cut (1983), donde Gilmour y Mason quedaban relegados a meros músicos de sesión (Richard Wright había sido expulsado de la banda por Waters en plena grabación de The Wall). Tras arduas discusiones entre Waters y Gilmour, Waters anunció la separación de Pink Floyd en 1985.

gilmour

Dos años más tarde y con varios juicios de por medio disputándose el nombre de la banda con Roger Waters; David Gilmour, Nick Mason y Richard Wright publican A Momentary Lapse of Reason, antepenúltimo disco de la banda.

Era necesario, creo, contar brevemente la historia de Pink Floyd, ya que en 1994 publican su último disco, The Division Bell, y es precisamente en el marco de la gira de presentación de este disco donde encuadramos el concierto sobre el que quería escribir en un principio.

P·U·L·S·E es la grabación del concierto que tuvo lugar en Earl’s Court (Londres) el 20 de octubre de 1994. Fue publicado en 1995 en formato CD, VHS, VideoCD y LaserDisc, con la curiosidad de que en el lateral del estuche de la primera edición en CD se encontraba un LED que parpadeaba simulando los latidos de un corazón. Para el DVD, los seguidores de Pink Floyd tuvimos que esperar hasta julio del 2006, aunque la espera mereció la pena al escuchar el 5.1 celestial.

escenario2

No parecía que estuviera en la mente de Gilmour, Wright y Mason continuar con el proyecto Pink Floyd tras The Division Bell, por lo que la gira tenía implícitos ciertos toques de despedida. Más o menos como los toques de despedida de las giras de los Rolling Stones, solo que Pink Floyd realmente nunca volvió a salir de gira.

Y qué mejor forma de despedirse que tocando íntegramente el disco que les lanzó a la fama. The Dark Side of the Moon no había sido interpretado en su totalidad desde 1973, y veinte años después la excusa era perfecta. Unirlo junto a su último (y elogiado) disco y con algunos de sus grandes éxitos para dar a luz a la madre de todos los conciertos.

Eso es P·U·L·S·E. Y para poder concebirlo, lo separaron en dos partes bien diferenciadas.

Parte 1

Comienza el concierto con la suite de siete partes (aunque ligeramente recortada) Shine on you crazy diamond, del LP Wish You Were Here. Quince minutos de gloria musical y visual, porque en tan sólo un momento ya se nos desvela la plenitud del escenario.

escenario

Imaginemos un párpado gigante, con cientos de luces moviéndose en todas direcciones haciendo de pestañas. Pantallas de leds formando símbolos y palabras (no olvidemos que el leit motiv de The Division Bell es la comunicación entre las personas). Y la guinda, Mr. Screen de fondo proyectando las piezas oníricas de Storm Thorgerson.

Tras Shine on you crazy diamond van sonando algunas de las canciones de la época post-Waters del grupo, con temas de A Momentary Lapse of Reason, como Learning to Fly o Sorrow (maravilloso el solo final de guitarra) y del ya mencionado The Division Bell, con High Hopes (de la que ya hablamos por aquí), la soporífera Take it Back, único punto negro de todo el conjunto; y Keep Talking, el temazo en el que incluso participa Stephen Hawking aportando su voz en la narración del mismo. All we need to do is make sure we keep talking.

simbolos

A Keep Talking le siguen otras dos canciones de la vieja escuela. En primer lugar la archiconocida Another Brick in the Wall pt.2, un tanto desangelada por los samplers de los coros “hey! teacher!”, aunque con un elaborado solo de Tim Renwick, segundo guitarrista del grupo en este concierto. Y en segundo lugar One of These Days, del álbum Meddle, que cierra con mucha potencia y psicodelia (ese “I’m going to cut you into little pieces” distorsionado de Mason) esta primera parte del concierto.

Parte 2

Latidos de corazón. Para una persona normal y corriente son sólo eso. Latidos de corazón. Pero para un fan de Pink Floyd significan mucho más. Así comienza The Dark Side of the Moon, y como los que están allí lo saben, empiezan a aplaudir. Es ya una seña de identidad del grupo, al igual que las cuatro mágicas notas de Shine on you crazy diamond.

Podría ir aún más lejos.

En el concierto de re-encuentro con Roger Waters en el ya mítico Live 8 (2005), todos los grupos tuvieron su consabida presentación. Con Pink Floyd no hizo falta. Simplemente la luces se apagaron y se empezaron a oír esos latidos de corazón, poco antes de que la gente empezara a chillar cual quinceañeras en un concierto de Tokio Hotel.

Total, que con la paranoia que es Speak to Me y Breathe, comienza la segunda parte del concierto. Breathe, breathe in the air. Don’t be afraid to care.

lasers

Oír este disco de principio a fin es un placer, pero escucharlo en directo es directamente gloria pura, porque si por algo se caracteriza Pink Floyd, es por ofrecer un sonido especial en sus directos, mejorando con mucho sus discos de estudio.

Vamos así desgranando poco a poco esta obra maestra del rock sinfónico.

Time, con su comienzo lleno de relojes made in Alan Parsons. On the Run, esa paja mental de Gilmour y Waters. The Great Gig in the Sky, esa maravilla con mayúsculas de Richard Wright al piano y con ese no menos maravilloso coro de tres mujeres que fueron necesarias para recrear la parte vocal de Clare Torry. E incluso Money, el que fuera single macro-exitoso que hizo triunfar al disco en los Estados Unidos.

Y como para mí la recta final del Dark Side of the Moon es maravillosa, hay que irla separando, porque sería un delito dejar a Us & Them al nivel del resto de las canciones. Y es que no pasa una vez que escuche la canción y que se me pongan los pelos de punta con ese estribillo. Forward he cried from the rear, and the front rank died. O qué decir del sutil juego de luces cuando la letra reza “black and blue, and who knows which is which and who is who”.

Tras Us & Them llega el triunvirato final, con Any Colour You Like, plasmado perfectamente en la paleta de colores del escenario; Brain Damage, alegato atemporal a la locura; y Eclipse, cuyo final coincide con el deslumbramiento general del personal allí congregado. And everything under the sun is in tune, but the sun is eclipsed by the moon.

anycolour

Sería un colofón perfecto si no fuera porque nos quedan tres clásicos más con los que resarcirse, y de qué forma, ya que poco después empieza a sonar la tímida guitarra de Wish You Were Here, uno de los temas estrella de la banda. Y como tal, con el público entregado cantándola.

Mención aparte vamos a dejar para Comfortably Numb. La jodida mejor canción en directo de la historia. Es así, lo siento. Vamos a dejarnos de rollos y de historias. Nueve minutos y treinta y dos segundos de éxtasis musical que comienza con las oscuras voces de todo el conjunto en armonía. Bueno, vale, no es Roger Waters vestido de doctor cantando “hello, is there anybody in there?”, pero es igual de efectivo.

Igual de efectivo que la experiencia casi religiosa que tuvieron el honor de presenciar los congregados en Earl’s Court aquella noche, porque el solo final de guitarra de David Gilmour, si no es el más evocador que exista, poco le falta. Satriani, Vai y compañía podrán hacer todas las virguerías que quieran con la guitarra, pero sólo Gilmour sabe hacerla hablar con tan sólo unas pocas notas.

Imagen de previsualización de YouTube

Una delicia, desde la primera nota hasta la última. Y cuando creíamos que ya no podíamos emocionarnos más, todos los focos se dirigen a la esfera de cristales del techo y convierten el auditorio en una noche estrellada mientras la Stratocaster de Gilmour llora.

¿Y qué vas a tocar después de esto? Pues un colofón a la altura de las circunstancias, Run Like Hell, en el que se pone toda la carne en el asador, tanto musical como visualmente. Focos dando vueltas, juegos de luces y pirotecnia son el punto y final a P·U·L·S·E.

Thank you very much indeed, dice Gilmour.

Thank you a ti, cabrito.

Los principales secundarios artífices de todo esto tienen nombre y cara.

La principal papeleta es para Guy Pratt, el sustituto de Roger Waters en el bajo, que ya venía tocando en esa posición desde la gira del anterior disco y que de hecho siguió trabajando en las giras en solitario de Gilmour.

pratt

Acompañando a Wright en los teclados está Jon Carin, el que puede ser llamado sin temor a meter la pata “el quinto Pink Floyd”. Multi-instrumentista, toca sin problemas el piano, los sintetizadores, la guitarra acústica al tiempo que hace de segunda voz en varios de los temas del concierto. Al igual que Pratt, ha seguido acompañando a Gilmour (y en su caso, también a Waters) en sus giras en solitario, e incluso llegó a participar en el concierto de reunión de Pink Floyd en Live 8.

carin

Para el recuerdo de este concierto también quedan el incansable Dick Parry como saxofonista (los saxos que suenan en el Dark Side of the Moon original son los suyos) y las tres coristas, Sam Brown, Claudia Fontaine y Durga McBroom, presentes en muchas de las canciones y especialmente en The Great Gig in the Sky haciendo las veces de Clare Torry.

Y reinando sobre todo el conjunto, el trío floydiano. David Gilmour a la guitarra eléctrica, Richard Wright a los teclados y Nick Mason a la batería.

Si queréis iniciaros, o si queréis iniciar a alguien en el noble arte de Pink Floyd, no caigáis, en este caso, en la trampa de los recopilatorios. No merecen la pena. Echoes: The Best of Pink Floyd no es malo, pero para conocer y disfrutar la verdadera esencia del grupo, va a funcionar mejor este concierto.

De verdad de la buena.

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5 comentarios

  1. Glugs dice:

    Maravillosa apreciación… Este concierto me puso los pelos de punta… Y con sólo verlo en DVD, si llego a estar allí seguro hubiera llorado a mares…

  2. You realize thus considerably when it comes to this subject, produced me personally imagine it from numerous varied angles. Its like women and men don’t seem to be involved unless it’s one thing to accomplish with Girl gaga! Your own stuffs outstanding. All the time maintain it up!

  3. Mr Hsrm dice:

    YO LO FUI A VER EN EL FORO SOL Y PARA MI A SIDO UNO DE LOS MEJORES CONCIERTOS Q A HABIDO EN MEXICO (10 ABBRIL DEL 94)

  4. Don_Nadie dice:

    ¡¡El mejor directo musical de todos los tiempos, de la mejor banda que ha dado este mundo!!
    Pink Floyd merece un respeto universal :)

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