“Dos carteles de carnaval ¿Algo parecidos?” Ese era el titular que en internet se podía leer al día siguiente del fallo del jurado de la ciudad de Santander en el concurso de cartelería de carnavales para el año 2010. Os lo voy a mostrar a continuación para contextualizar la historia que te cuento.
Nunca he sido jurado de nada, pero conozco a algunas personas que si lo han sido. Cuando me he cruzado con ellas les he preguntado que hacían para emitir el fallo. Me contestaron que lo más importante era documentarse bien para “que no te la metan doblada” (palabras textuales). Me da la sensación de que el jurado que emite el fallo en el concurso de carteles del Ayto. de Santander no se ha documentado muy bien.
Es más, creo que no se ha documentado. Ya que pasar por alto el concurso de carterles de la ciudad vasca me parece pecado imperdonbable por la mera situación de que estamos hablando de una ciudad grande (entre las 5 más grandes del país), de una ciudad vecina y de que tratamos de una ciudad achi-conocida.
En fin señores del jurado, no se si rectificaran o no, ni yo les presiono para hacerlo porque cada uno es libre y con sus actos demuestra su profesionalidad. Lo cierto es que Jesús Allende es el menos culpable y sobre el que estan lloviendo demasiadas críticas. En su derecho esta el ser humano de copiar o “meterla doblada” (si así fuera) y si no, siempre nos quedara la presunción de inocencia. Desde luego, Animo al señor Allende y tirón de orejas al jurado de celebridades en el mundo de la cartelería, promoción turística, festejos varios y artes gráficas del ayuntamiento de Santander.










culpable es el jurado, primero por valorar un cartel pobre, al menos en el caso de Bilbao sí se aprecia cierto oficio en el diseño y saber hacer (aunque tampoco es un gran cartel). Si yo presento ” Cien años de soledad” en un concurso de literatura, y un jurado me premia, lo que queda patente es la ineficacia e ignorancia del jurado que lo falla, yo quedaría como un mero cara dura, nada más. El problema es que nos empeñamos en que Santander parezca una ciudad cultural, sobre todo ahora con su candidatura a capital cultural, pero una ciudad no tiene que parecer, tiene que SER, y Santander no lo es, y no lo será nunca hasta que los “culturetas” que la manejan no desaparezcan, hay mucho talento por conocer, pero los que deciden quien tiene o no talento carecen de él.