El pasado 2 de diciembre leía con estupor la noticia de que había fallecido Eric Woolfson en manos de la maldita plaga del cáncer. Como hemos ido comprobando a lo largo de este año, tampoco las viejas glorias de la música escapan al inexorable paso del tiempo, y tanto es así que de nuevo una más de las grandes leyendas nos dejaba.
Pensé entonces en dedicarle un pequeño homenaje en forma de este post, hablando de una de sus co-composiciones que más me gustan: The Turn of a Friendly Card.
Eric Woolfson, para todo aquel que no lo sepa, era la cara oculta de The Alan Parsons Project. El poeta e ideólogo de todos sus discos, escondido siempre en un segundo plano y dejando prácticamente todo el protagonismo a Alan Parsons.

Nació en Escocia en 1945 y ya desde su adolescencia empezó a componer canciones. Se trasladó a Londres, donde trabajaría como pianista de sesión, y tras conocer al productor de The Rolling Stones, pasó a trabajar para él escribiendo canciones para artistas de la talla de Marianne Faithfull, The Tremeloes, Dave Berry y Peter Noone; trabajo que haría junto a dos escritores desconocidos por aquel entonces, Andrew Lloyd Webber y Tim Rice. A principios de los 70 probaría (y tendría) suerte siendo manager, de, entre otros, Carl Douglas y Alan Parsons.
Alan Parsons, por su parte, nació en Londres tres años después que Woolfson. Siendo tan sólo un niño ya demostró un talento musical fuera de lo normal, aprendiendo a tocar el piano, la guitarra y la flauta, y con dieciocho años ya estaba trabajando como asistente de ingeniería en los estudios Abbey Road, donde se labraría una reputada fama trabajando como asistente, ingeniero y productor en trabajos tan míticos como Abbey Road y Let it Be de The Beatles, varios discos de The Hollies, The Year of the Cat de Al Stewart y The Dark Side of the Moon de Pink Floyd. En 1975, estos últimos le ofrecerían ser de nuevo el ingeniero de sonido de su siguiente disco, Wish You Were Here, oferta que Parsons rechazaría para dar riendas sueltas a sus ideas y a las de Eric Woolfson.

Se formó así The Alan Parsons Project, que debutaría con su reconocido Tales of Mystery and Imagination, o cómo traducir en música algunos de los relatos más apasionantes de Edgar Allan Poe. Y es que todos los discos de APP son en realidad pequeños monográficos de todo aquello que Eric Woolfson o Parsons disfrutaran con pasión. Desde relatos de Poe o Isaac Asimov, hasta la arquitectura de Antoni Gaudí, pasando por leyendas del antiguo Egipto.
En 1980, Woolfson encuentra, en su nueva vida en Mónaco, inspiración para un nuevo disco del Proyecto, y atando los cabos musicales con Parsons, dan a luz a su nuevo álbum: The Turn of a Friendly Card, un disco cuyo concepto gira esta vez en torno al mundo de las apuestas, los juegos de azar y el riesgo de ganarlo o perderlo todo en tan sólo unos segundos.

Aunque la canción de este disco que ha pasado con más gloria puede que sea Time; toda una oda al paso de la vida, del tiempo, y de las despedidas que sufrimos por el camino (cantada precisamente por el propio Woolfson), hablaré esta vez de la suite que ocupaba toda la cara B del vinilo, con título homónimo al del álbum.
The Turn of a Friendly Card es una imprescindible composición dividida en cinco partes llenas de lírica y metáforas en torno al concepto del disco que mencionamos unas líneas más arriba. Son cinco movimientos acompañados por las cuerdas de la orquesta de cámara de Munich, que le conceden a la suite un grado más de valor épico. Cinco movimientos con sus propios ritmos, coros, instrumentos e historias que contar.
- The Turn of a Friendly Card parte 1: o cómo jugárnoslo todo al reverso de una carta que suplicamos sea amiga y compañera.
- Snake Eyes: jugada en la que los dados marcan un doble uno. Parece que apostarlo todo a las cartas no es suficiente para los valientes.
- Ace of Swords: el as de espadas. En términos de tarot es la representación máxima de la dualidad que puede ofrecer una carta. Puede ser positiva o negativa, dependiendo de las manos en las que caiga.
- Nothing Left to Lose: y es que cuando el as de espadas muestra su cara negativa y uno lo pierde todo, realmente no tiene nada más que perder, sólo ganar.
- The Turn of a Friendly Card parte 2: pero el riesgo es una rueda en perpetuo movimiento. Y es que la vida nunca termina cuando está el reverso de una carta al que jugárnoslo todo.
En definitiva, todo un cuarto de hora épico y lleno de metáforas que deberemos descubrir por nosotros mismos (o simplemente disfrutar con la lírica y la música si estamos en modo vago).

Poco tiempo después, y con descartes de este Turn of a Friendly Card, sacarían a la venta el disco que les llevaría hasta lo más alto, Eye in the Sky. Tras él, le seguirían Ammonia Avenue (1984), Vulture Culture (1984), Stereotomy (1985) y Gaudí (1987), momento en el que la andadura de Alan Parsons Project llegaría a su fin, con Eric Woolfson desarrollando su pasión por los musicales y Alan Parsons enfocando la que a partir de ese momento sería su carrera en solitario.
Para finalizar, quiero dejaros el enlace de un zip con los cinco cortes en mp3 de los que he hablado más arriba, para que podáis escucharlos en su gloria estereofónica, aunque os dejo también los cinco cortes en youtube para que podáis escucharlos online (¡aunque con bastante peor calidad, he de decir!).
MP3 – The Turn of a Friendly Card
The Turn of a Friendly Card parte 1:
Snake Eyes:
Ace of Swords:
Nothing Left to Lose:
The Turn of a Friendly Card parte 2:
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