apoteosis.
1. f. Ensalzamiento de una persona con grandes honores o alabanzas.
2. f. Escena espectacular con que concluyen algunas funciones teatrales, normalmente de géneros ligeros.
3. f. Manifestación de gran entusiasmo en algún momento de una celebración o acto colectivo.
4. f. En el mundo clásico, concesión de la dignidad de dioses a los héroes.
Bueno, pues ya sabéis la definición exacta del concierto que regalaron Muse anoche en Madrid. Si queréis conocer algo más a fondo lo que allí se vivió, sólo hay que hacer clic en “Leer más…”
Después de pasar por Barcelona el pasado martes 24, Muse llegaban a la capital el sábado 28 para presentar su mimado The Resistance. Vale, no es Absolution, pero sólo por la pieza Exogenesis merece formar parte de nuestra colección. Bueno, y por United States of Eurasia, y por I Belong To You, y por Uprising, y por…

Como digo, este último disco ha sido el blanco de numerosas críticas en estos últimos meses (y tema de conversación en cualquier foro musical al ser uno de los discos más esperados), críticas positivas en su gran mayoría. Es algo de lo que pocos grupos pueden hacer gala. Tener el amplio beneplácito de la crítica y de un público entregado como pocos.
Desde el 22 de octubre, como ya comentamos anteriormente por aquí, están de gira por todo el continente, y tras los países nórdicos, Suiza, Países Bajos, Alemania, Francia y Reino Unido, le llegó el turno a España.
Puedo decir y digo que el 28 de noviembre hizo frío en Madrid después de un veranotoño extendido hasta la saciedad. Lo pueden decir también mis pies, que en paz descansen. Las Converse All-Stars son las zapatillas más cómodas del mundo, pero puedes acabar con esas dos extremidades inferiores como témpanos estando unas horas quieto y de pie a la intemperie. Pero no había lugar para el dolor. No allí.
Hacer cola en un concierto es ya un ritual. Gente con al menos uno de tus mismos gustos te rodea. Algunos son estupendas personas y otros subnormales hasta la médula. Qué ganas de empezar a dar la nota tan pronto. Vomitando en las farolas a unas escasas 17.00 en punto o montando escenas más dantescas y deporables que las de Matrimonio.
Hay una improvisada pista de patinaje sobre hielo enfrente del inmenso monolito de piedra. Dos chiquillas de 7 u 8 años se acercan con caras asustadizas. “¿Es esta la cola para entrar a patinar?” – “No, cariño, esta es para un concierto, la tuya está ahí enfrente”. Se van corriendo felices mientras miro tras de mí. Cienes y cienes de personas seguían llegando. Por suerte para las niñas, nuestros intereses eran distintos.
A eso de las 19.00 empiezan a abrir las puertas. Hay dos colas enormes. De gente. Por primera vez en mi vida, estoy situado en la que avanza más rápidamente. Esto ya hace que el día sea especial. Aquí va a pasar algo grande. Lo noto.
Entramos al recinto. Después de muchos conciertos vividos en la pista y debatiéndome entre pista o grada desde hace un par de días, al final me decanto por lo segundo, en aras de disfrutar del concierto de un modo ligeramente más tranquilo. Mejor. Nada más sentarme en un sitio de visibilidad ciertamente privilegiada, el albero ya estaba arriba hasta más no poder.
Delante de todo el mundo, un escenario semicircular en el que predominan tres mastodónticas torres. Cuenta atrás.
Biffy Clyro es una banda de rock alternativo de Glasgow, y se hicieron más o menos famosos en 2007 a raíz de su cuarto disco, Puzzle. Sus constantes cambios de ritmo son como poco destacables.
Biffy Clyro hacen acto de aparición a las 20.15, y como teloneros encargados de calentar al público que ya estaba allí reunido, lo hicieron lo mejor que pudieron, que fue mucho viendo la reacción de la gente. Los bajos un poco demasiado altos y estruendosos, pero ya se empezaba a notar que el sistema de sonido instalado no era malo del todo. Se despiden entre aplausos a las 20.45.
Terminan los teloneros. Los operarios empiezan a acondicionar el stage y a los pocos minutos todo vuelve a estar listo de nuevo. Va a ser verdad lo de la puntualidad británica de los ingleses. A las 21.2x se apagan las luces del Palacio de los Deportes y los gritos se hacen dueños del lugar. Insertar aquí la definición número 3 de apoteosis.
Las tres torres nombradas son tres torres multimedia, con pantallas de alta definición en cada uno de sus laterales. Dibujan una cuadrícula que empieza a iluminarse poco a poco al son que marca una nueva composición electrónica del grupo creada especialmente para esta gira. We are the Universe es el tema introductorio de cada concierto. En las pantallas aparecen tres siluetas que van subiendo unas escaleras en un bucle ad infinitum digno de Escher. La intro musical acompañando estas imágenes consigue el efecto deseado. La tensión aumenta segundo a segundo esperando a que empiece la fiesta. Estos dos primeros minutos son una jodida maravilla.
Termina la introducción, se apagan las torres y se oye a Dominic Howard marcar el ritmo tres veces con la batería, pero no le vemos. Al cuarto golpe todas las luces se tornan en rojas y naranjas y aparecen por arte de magia los tres caballeros andantes, situados en la mitad de cada una de las torres, tocando sobre ellas Uprising. El público, como es normal, totalmente entregado ante tamaño golpe de efecto. El “they will not force us, they will stop degrading us” es coreado con fruición.
A Uprising le sigue Resistance, también segundo tema del disco, y tras ello, suenan tres pesos pesados de la historia del grupo. New Born, Map of the Problematique y Supermassive Black Hole se ganan del todo las ganas del público por pasar una noche de fiesta.
A la cansina MK Ultra del último elepé, le pasa como a algunas de las canciones de Muse, que en disco no suenan lo bien que debieran y en directo se convierten por completo en algo más que decente. Muchos fans la pedían en el setlist. Yo no la hubiera echado de menos si la hubieran cambiado por Butterflies & Hurricanes o por I Belong to You.
Hysteria se vuelve a ganar la ídem del público, y a la que empieza a sonar Nishe, un evocador b-side instrumental, en las torres empiezan a aparecer, formando el logo de Muse, las caras de los fans que pudieron mandar su fotografía, en la petición que el grupo hizo en su misma web unas semanas antes del inicio de la gira.
Empieza así la parte quizás menos movida del concierto junto con la queeniana y estupenda United States of Eurasia (Eura…sia! sia! sia!), el famoso cover de Feeling Good y Guiding Light, de características idénticas a MK Ultra, IMHO.
Para volver a animar a la gente, nada mejor que Helsinki Jam, una pseudoimprovisación de casi tres minutos en las que Dominic Howard y Chris Wolstenholme toman protagonismo sobre la torre central. Digno de presenciar.
Helsinki Jam es la puerta a la recta final del concierto.
Undisclosed Desires empieza con un Matthew Bellamy a lo Jean-Michel Jarre, en la que es la canción más electropop del grupo. Esta suena igual que en el disco, así que no hay más tu tía si no te gusta el tema. No reces porque mejore en directo cual MK Ultra. Por suerte le siguen Starlight, con sus ya famosas palmadas, y Plug in Baby, auténtica destrozasuelos y animadora del cotarro, con guiño a Burning Bridges incluído.
Continúa el repertorio, incluso de manera metafórica, con Time is Running Out, que daría paso a su vez a Unnatural Selection como última canción del concierto antes de los bises. “I want the truth” gritaba Bellamy al tiempo que iban apagando las luces del escenario. Aplausos, gritos, y el trío de Devon despidiéndose mientras bajan las escalerillas del stage. Pero claro, la gente no es nueva en esto de los conciertos y mientras los gritos y las alabanzas se suceden, empieza a sonar la primera parte de Exogenesis de fondo.

De Exogenesis me gustaría hablar largo y tendido en otra ocasión, así que me limitaré a decir que es soberbia, aunque no sonara del todo bien en esta ocasión.
Para finalizar el concierto, dos de las grandes. Stockholm Syndrome levanta las mismas pasiones de siempre. “This is the last time I forgive you”. El estribillo ensordece. Todo aquel que no lo canta es mirado con reticencia por el resto de los mortales que se han dado cita en el evento.
Muse bebe de diversas y variadas fuentes. En esta gira lo demuestran, y antes de que empiece la última canción de cada concierto, se sacan de la manga un magnífico cover de una de las mayores creaciones de Ennio Morricone: A Man with Armonica. Hay que oírla. No existirá nunca un puente mejor hacia Knights of Cydonia, el punto y final al espectáculo.
Matthew Bellamy, Dominic Howard y Chris Wolstenholme se despiden, ahora de forma definitiva, del público. Un público que todavía no se cree demasiado lo que acaba de ocurrir. Introducir aquí la definición número 4 de apoteosis.
Objetivamente se podría describir como un completo show de luz, color y música a raudales.
Subjetivamente se debería describir como un torrente de emociones, a cada cual más intensa.
Con suerte, el próximo verano volveremos a sentirlas.
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¡Qué envidia! Al final no te metiste al barullo, muy mal
. Pero gran crónica, espero que por el verano hagan gira de festivales aunque sea.
Pues hay rumores bastante bastante fuertes (ellos mismos dijeron “we’ll see you next summer”) de que vuelven a Madrid al Calderón y a Barcelona en el Estadio Olímpico, en una minigira que van a hacer por estadios el año que viene.
No me he cogido una entrada para ir a Wembley el 11/09/2010 porque cuento con esos dos conciertos xD