
Gerrit Blank puede considerarse un chico afortunado. A sus 14 años, puede presumir de haber sobrevivido al impacto de un meteorito. El chico iba caminando a la escuela cuanodo vio una bola de luz que se dirigía hacia él. Instantes después, un meteorito del tamaño de una judía rozaba su mano y se desviaba, dejando un cráter del tamaño de una huella de zapato.
No sé si considerarlo afortunado por sobrevivir al impacto de un meteorito, o desafortunado por caerle un meteorito encima.
Vía: ojocientifico
Entradas relacionadas:












Trackbacks/
Pingbacks